Finanzas desde cero: cómo empezar a entender tu dinero y qué aprender primero
Aprender finanzas desde cero consiste en entender primero cómo funciona tu dinero, qué decisiones forman parte de tu vida cotidiana y qué conceptos necesitas conocer para poder valorar cada situación por ti misma. No necesitas empezar sabiendo mucho: necesitas un punto de partida claro y avanzar paso a paso.
Hemos avanzado tanto en tan poco tiempo que muchas veces tenemos la sensación de no controlar del todo lo que ocurre a nuestro alrededor.
Y cuando aparece esa sensación, también puede aparecer la inseguridad.
Después de años asesorando, he comprobado que muchas personas no necesitan empezar tomando decisiones: necesitan primero entender las bases. A veces una persona recibe un consejo bienintencionado y, en lugar de escucharlo con tranquilidad, se pregunta qué interés puede haber detrás. No necesariamente porque el consejo sea malo, sino porque cuando no comprendemos bien una materia nos cuesta valorar por nosotras mismas lo que estamos escuchando.
Con las finanzas personales ocurre mucho.
Por eso he querido preparar esta guía.No para decirte qué tienes que hacer con tu dinero, sino para ordenar qué conviene aprender cuando partes desde cero.
Y quiero hacerlo de una manera muy sencilla.
Porque quizá hasta ahora nadie te ha explicado las finanzas personales como una materia que también puedes aprender.
¿Qué significa realmente aprender finanzas desde cero?
Cuando escuchamos hablar de finanzas podemos imaginar algo reservado para personas que entienden de números, economía o mercados.
- Pero las finanzas personales empiezan mucho antes.
- Empiezan cuando cobras una nómina y decides qué haces con ella.
- Cuando organizas los gastos de tu casa.
- Cuando decides cuánto quieres guardar.
- Cuando tienes que valorar si puedes asumir una deuda.
- Cuando quieres comprar una vivienda.
- Cuando te preguntas qué hacer con unos ahorros.
Y también cuando necesitas entender una explicación antes de firmar o aceptar algo. Por eso, aprender finanzas desde cero no significa estudiar economía como si fueras a prepararte para un examen
Significa aprender a entender mejor las decisiones relacionadas con tu propio dinero.
Y ese aprendizaje tiene un orden.
Si intentas empezar directamente por el concepto más complicado, es fácil perderte.
Si empiezas por tu propia realidad y vas incorporando conocimientos poco a poco, tienes algo mucho más útil: una base.
El primer objetivo no es saberlo todo
Cuando empiezas a aprender una materia nueva, una de las primeras tentaciones es querer abarcar demasiado.
Con las finanzas puede pasar exactamente eso.
Quieres entender el ahorro, las deudas, las inversiones, los impuestos, las hipotecas, la jubilación…
Y al final tienes veinte pestañas abiertas y la sensación de saber menos que al principio.
Yo prefiero otro camino.
Primero entender. Después relacionar los conceptos. Y solo entonces profundizar
Esa es la idea que vamos a seguir en esta guía.
¿Por qué necesitamos aprender finanzas personales?
Hay algo que siempre me ha llamado la atención: aprendemos desde pequeños a leer, escribir, sumar y resolver problemas, pero muchas de las decisiones económicas que tendremos que tomar durante nuestra vida las aprendemos sobre la marcha.
Y eso puede complicarlo todo. La propia Encuesta de Competencias Financieras del Banco de España y la CNMV muestra que una mayoría de los adultos en España falla preguntas básicas relacionadas con conceptos financieros cotidianos.
Utilizo este dato por una razón
Si a muchas personas les cuesta entender conceptos básicos sobre su propio dinero, quizá el problema no sea que tú no hayas prestado suficiente atención. Quizá simplemente nadie te enseñó a hacerlo de una manera ordenada
Y ahí es donde empieza la educación financiera.
¿Por dónde empiezo si no entiendo nada de dinero?
Yo empezaría por cinco preguntas muy sencillas
- ¿Cuánto dinero entra en mi casa cada mes?
- ¿Cuánto dinero necesito para cubrir mis gastos habituales?
- ¿Qué cantidad puedo guardar sin comprometer mi día a día?
- ¿Qué deudas y compromisos tengo asumidos?
- ¿Qué objetivos quiero conseguir con mi dinero?
Puede parecer demasiado básico.
Precisamente por eso es un buen comienzo.
Antes de aprender conceptos más complejos necesitas conocer tu punto de partida.
No puedes organizar bien algo que no conoces.
Y tampoco necesitas tener las respuestas perfectas desde el primer día.
- Puedes empezar apuntando.
- Puedes revisar tus movimientos.
- Puedes separar los gastos habituales de los que aparecen de manera puntual.
- Puedes mirar cuánto consigues guardar realmente, no cuánto te gustaría guardar.
- Ese primer ejercicio ya forma parte de aprender finanzas.
Las cinco bases que conviene aprender primero
Una vez que tienes una visión de tu situación, yo ordenaría el aprendizaje en cinco grandes bloques.
1.Entender tus ingresos y tus gastos
Esta es la base de todo.
Necesitas saber qué dinero recibes y qué parte utilizas para mantener tu vida cotidiana.
Pero no se trata solamente de sumar.
También conviene distinguir entre:
- gastos que se repiten todos los meses;
- gastos que aparecen algunas veces al año;
- gastos que dependen de decisiones concretas;
- cantidades que consigues guardar
¿Por qué es importante esta diferencia?
Porque una cantidad que parece pequeña cuando la miras aisladamente puede tener bastante peso si se repite todos los meses.
Y al contrario: un gasto puntual puede parecer enorme en un mes concreto sin representar una situación habitual.
Conocer tus números no consiste en vivir pendiente de cada céntimo.
Consiste en tener una imagen suficientemente clara para poder decidir.
2.Aprender a organizar el ahorro
Una vez que sabes qué entra y qué sale, aparece otra pregunta:
¿Qué hago con la parte que no necesito gastar ahora?
Aquí empieza el ahorro.
Ahorrar no consiste únicamente en guardar dinero.
También implica tener claro para qué estás guardándolo
Puede ser para afrontar gastos que sabes que llegarán.
Puede ser para un proyecto.
Puede ser para tener un margen ante situaciones inesperadas.
Puede ser para un objetivo a más largo plazo
Cuando sabes para qué estás ahorrando, es más sencillo valorar cuánto necesitas y durante cuánto tiempo.
Y hay algo que considero especialmente importante: no existe una cantidad universal que tengas que ahorrar para hacerlo «bien».
Tu situación, tus ingresos, tus gastos y tus objetivos son los que determinan qué tiene sentido para ti.
3. Comprender las deudas
Las deudas forman parte de muchas vidas.
Una hipoteca, un préstamo u otro compromiso financiero no se entiende únicamente mirando la cantidad que tienes que devolver.
Necesitas saber qué estás pagando, durante cuánto tiempo y cómo afecta esa obligación a tu economía cotidiana.
Por eso, cuando aprendes finanzas desde cero, conviene familiarizarte con preguntas como:
- ¿Cuánto voy a devolver en total?
- ¿Cuánto pagaré cada mes?
- ¿Durante cuánto tiempo tendré esta obligación?
- ¿Qué ocurre si cambian determinadas condiciones?
- ¿Qué parte de mis ingresos queda comprometida?
No necesitas aprender todas las condiciones financieras de memoria.
Necesitas aprender a hacer las preguntas adecuadas
Y eso cambia mucho la manera de enfrentarte a una decisión.
«Yo soy de letras»: ¿puedo aprender finanzas?
Sí. Y quiero detenerme aquí porque esta frase aparece mucho.
«Yo soy de letras».
Durante años hemos utilizado esa expresión como si pertenecer a un ámbito u otro determinara nuestra capacidad para comprender el dinero.
No lo creo.
Es cierto que algunos conceptos financieros utilizan números.
Pero entender tus finanzas no consiste en convertirte en una persona experta en matemáticas.
Consiste en comprender qué significa cada número dentro de una situación real.
Si alguien te dice que una determinada cantidad es un porcentaje, necesitas saber qué representa ese porcentaje.
Si te hablan de un coste, necesitas saber qué incluye.
Si te presentan una decisión, necesitas entender qué implica.
Y si no entiendes algo, necesitas poder preguntar.
Eso también es educación financiera.
«No tengo dinero»: ¿puedo empezar a aprender?
Sí.
Porque aprender y tener dinero son dos cosas diferentes.
Puedes empezar a conocer tus finanzas aunque ahora mismo no tengas una cantidad disponible para ahorrar.
De hecho, entender qué ocurre con tu dinero puede ser especialmente útil precisamente cuando tu margen es pequeño.
Puedes empezar por conocer tus ingresos.
Después, tus gastos.
Después, tus compromisos.
Y finalmente, tus objetivos.
No necesitas esperar a que tu situación cambie para empezar a aprender.
El aprendizaje puede comenzar hoy.
Contiene enlaces patrocinados
Y este es también el punto en el que tiene sentido mencionar una opción concreta que puede servirte como primer paso: la Semana de la Inversión que presenta Celia Rubio reúne cuatro clases en vídeo y es 100% gratuita. Las sesiones están previstas para los días 24, 26, 28 y 31 de agosto
Si quieres empezar antes del 24 de agosto
El registro ya está abierto desde el 10 de agosto.
Si decides apuntarte, puedes hacerlo aquí:
«Ya tengo 40 o 50 años»: ¿llego tarde para aprender?
No.
Y tampoco necesitas recuperar en unos meses todo lo que no aprendiste antes.
Puedes empezar exactamente desde donde estás.
De hecho, muchas de las decisiones financieras importantes aparecen cuando ya llevas años trabajando, tienes responsabilidades y necesitas tomar decisiones con más información.
Por eso aprender ahora puede tener mucho sentido.
No necesitas compararte con alguien que empezó antes.
Necesitas saber qué quieres entender tú.
Quizá ahora te interese organizar mejor tu dinero.
Quizá quieras comprender una hipoteca.
Quizá estés pensando en cómo prepararte para una etapa futura.
Quizá simplemente te hayas dado cuenta de que hay demasiadas cosas relacionadas con el dinero que hasta ahora has dejado en manos de otras personas.
Cada situación es diferente.
El punto de partida puede ser el mismo: aprender las bases.
¿Qué debería aprender sobre inversión si todavía estoy empezando?
Aquí conviene ir con calma.
La inversión no debería ser el primer capítulo de tu aprendizaje financiero.
Antes necesitas comprender tu situación.
Después, saber cómo organizas el dinero.
También necesitas conocer tus objetivos y el margen del que dispones.
Solo entonces tiene sentido empezar a estudiar otras formas de utilizar el dinero que no necesitas en el corto plazo.
Y, antes de tomar cualquier decisión, necesitas entender aquello en lo que estás pensando.
Por eso, cuando hablamos de aprender a invertir desde cero, yo separaría dos cosas:
aprender sobre inversión y invertir
Puedes hacer lo primero sin tener que hacer inmediatamente lo segundo.
Esa diferencia es importante porque permite aprender sin convertir cada conocimiento nuevo en una decisión inmediata.
La inversión merece después sus propios contenidos: qué necesitas conocer, qué conceptos aparecen, qué preguntas hacer y cómo valorar si algo encaja contigo.
«No me fío de nadie»: ¿cómo puedo aprender sin depender de lo que me diga otra persona?
Esta es una pregunta especialmente importante para mí.
Después de años realizando asesoramiento, he visto muchas veces que la confianza cambia cuando no entendemos lo que estamos hablando.
Si alguien utiliza palabras que no conoces y tú no sabes qué significan, es difícil valorar por ti misma la información que estás recibiendo.
Por eso creo que aprender finanzas tiene una consecuencia muy valiosa:
te permite participar en la conversación.
No significa que tengas que saber más que la persona que tienes delante.
Significa que puedes preguntar.
Puedes pedir que te expliquen un concepto.
Puedes comparar una respuesta con otra.
Puedes decir «esto no lo entiendo».
Puedes pedir tiempo para pensarlo.
Y puedes decidir que todavía necesitas más información.
Aprender no elimina la necesidad de pedir consejo
.Lo que cambia es tu posición cuando recibes ese consejo
«Invertir es como jugar al casino»: ¿cómo empiezo a distinguir una cosa de otra?
Si estás empezando, es normal que algunos conceptos se mezclen.
Por eso no intentaría resolver esta cuestión buscando una respuesta rápida.
Primero aprendería qué significa invertir.
Después estudiaría qué riesgos puede tener una decisión.
También aprendería que no todas las decisiones financieras persiguen el mismo objetivo ni tienen las mismas características.
Y, sobre todo, evitaría tomar una decisión simplemente porque alguien me dice que debería hacerlo.
Comprender antes de decidir es una regla sencilla que puede acompañarte durante todo tu aprendizaje.
La inversión será una parte de tus conocimientos financieros, pero no necesita convertirse en el principio de la historia.
«No tengo tiempo»: ¿cómo puedo aprender finanzas sin dedicarle horas?
Esta es probablemente una de las objeciones más fáciles de entender.
Tienes trabajo.
Tienes obligaciones.
Tienes familia.
Tienes una vida.
Por eso no plantearía aprender finanzas como si tuvieras que sentarte durante meses a estudiar.
Puedes empezar por bloques pequeños.
Por ejemplo:
- 1. Conoce tu situación actual.
- 2. Aprende un concepto cada vez.
- 3. Apunta las dudas que te vayan apareciendo.
- 4. Busca una explicación clara para cada duda.
- 5. Relaciona lo aprendido con una situación real de tu vida.
- 6. Deja para después los conceptos que todavía no necesitas.
Así el aprendizaje deja de ser una tarea enorme.
Se convierte en un proceso.
Y cuanto más relacionado esté lo que estudias con tus propias decisiones, más fácil será encontrarle sentido.
¿En qué orden aprendería finanzas desde cero?
Si tuviera que resumir todo lo anterior en un recorrido, sería este:
Paso 1. Conoce tu situación
Ingresos, gastos, ahorro y compromisos. Paso 2. Aprende a organizar tu dinero
Comprende qué parte necesitas para tu vida cotidiana y qué objetivos tienes. Paso 3. Entiende el ahorro
Aprende para qué ahorras y qué lugar ocupa el ahorro dentro de tu situación.
Paso 4. Comprende las deudas
Conoce el coste y las consecuencias de los compromisos que asumes.
Paso 5. Aprende a valorar tus objetivos
No necesitas gestionar igual el dinero destinado a un gasto cercano que el que estás reservando para un objetivo lejano.
Paso 6. Familiarízate con la inversión
Cuando ya tengas una base, puedes empezar a comprender qué significa invertir y qué necesitas saber antes de tomar una decisión.
Paso 7. Aprende a hacer preguntas
Esta última parte puede parecer pequeña, pero para mí es fundamental.
Saber preguntar también es saber de finanzas
¿Qué conceptos básicos debería conocer?
No necesitas memorizar una lista interminable.
Pero sí conviene que, poco a poco, puedas comprender conceptos relacionados con:
- ingresos;
- gastos;
- presupuesto;
- ahorro;
- deuda;
- intereses;
- inflación;
- capacidad de endeudamiento;
- riesgo;
- inversión;
- objetivos financieros.
La clave está en no intentar aprenderlos todos de una vez.
Cuando encuentres un concepto que no entiendes, busca una explicación sencilla y relaciónalo con una situación cotidiana.
Por ejemplo, entender qué es la inflación no consiste únicamente en aprender una definición.
Consiste en comprender qué significa para el dinero que tienes hoy.
Entender un interés tampoco debería reducirse a memorizar una palabra.
Necesitas saber qué representa cuando aparece en una decisión financiera.
Ese es el tipo de aprendizaje que realmente te ayuda.
¿Cómo sé si estoy aprendiendo de verdad?
Hay una prueba muy sencilla.
Intenta explicar con tus propias palabras lo que acabas de aprender.
Si puedes hacerlo sin repetir una definición de memoria, probablemente ya estás empezando a comprenderlo.
Otra prueba:
¿serías capaz de formular una pregunta sobre ese concepto?
Si la respuesta es sí, has avanzado. Y hay una tercera
¿puedes relacionarlo con algo que ocurre en tu vida?
Cuanto más puedas conectar el conocimiento con situaciones reales, más útil será lo que estás aprendiendo.
No busques la sensación de saberlo todo.
Busca la sensación de entender un poco más que ayer
Aprender finanzas no significa decidirlo todo sola
Hay una idea que también quiero dejar clara.
Aprender finanzas no significa que a partir de ahora tengas que tomar todas tus decisiones sin pedir ayuda.
Al contrario.
Hay decisiones que pueden requerir asesoramiento profesional.
La diferencia está en que puedes llegar a esa conversación con una base.
Puedes entender mejor lo que te están explicando.
Puedes preparar tus preguntas.
Puedes identificar qué parte todavía no comprendes.
Y puedes valorar mejor las respuestas.
Para mí, ese es uno de los objetivos más interesantes de la educación financiera: no sustituir el asesoramiento, sino ayudarte a participar de forma más consciente en tus propias decisiones.
¿Y ahora qué hago si quiero empezar?
No intentaría aprenderlo todo esta semana.
Empezaría por una cosa muy concreta.
Coge una libreta o abre un documento y escribe tres columnas:
Lo que sé · Lo que no entiendo · Lo que quiero aprender
Después empieza por la segunda.
¿Qué palabras aparecen en tus decisiones financieras que no comprendes del todo?
Haz una lista.
No importa que sea larga.
Tienes algo más útil que una lista de temas elegidos al azar: tu propio programa de aprendizaje.
A partir de ahí puedes ir avanzando.
Y si quieres utilizar una formación gratuita como primer contacto, la Semana de la Inversión que presenta Celia Rubio está formada por cuatro clases en vídeo y tiene prevista su celebración los días 24, 26, 28 y 31 de agosto. El registro está abierto desde el 10 de agosto.
Preguntas frecuentes sobre finanzas desde cero
¿Puedo aprender finanzas aunque no tenga conocimientos previos?
Sí. Precisamente por eso es útil empezar por conceptos básicos y avanzar de forma ordenada. No necesitas conocer previamente términos financieros ni tener estudios relacionados con economía. El punto de partida puede ser tu propia situación y las preguntas que necesitas resolver
¿Qué debería aprender primero sobre finanzas personales?
Empezaría por conocer tus ingresos, tus gastos, tus compromisos y tus objetivos. Después puedes avanzar hacia el ahorro, las deudas y otros conceptos financieros. La inversión puede estudiarse después, cuando ya tienes una base que te permita comprender mejor las decisiones relacionadas con ella.
¿Puedo aprender finanzas si soy de letras?
Sí. Comprender tus finanzas no consiste en convertirte en especialista en matemáticas. Se trata de entender qué significan los números y conceptos que aparecen en las decisiones de tu vida cotidiana y aprender a formular preguntas cuando algo no está claro.
¿Es tarde para aprender finanzas a los 40 o a los 50?
No. Puedes empezar desde tu situación actual, independientemente de cuándo hayas comenzado antes. No necesitas recuperar todo lo que no aprendiste años atrás. Lo importante es construir ahora una base que te permita comprender mejor las decisiones que tendrás que tomar.
¿Tengo que tener dinero para empezar a aprender finanzas?
No. Aprender y disponer de dinero para ahorrar o invertir son cuestiones diferentes. Puedes comenzar entendiendo tus ingresos, tus gastos, tus compromisos y tus objetivos aunque ahora mismo tu margen económico sea reducido
¿Tengo que empezar por aprender a invertir?
No necesariamente. La inversión es una parte de las finanzas, pero antes conviene comprender tu propia situación, el ahorro, las deudas y tus objetivos. Cuando tengas esa base, podrás estudiar la inversión con más contexto y entender mejor las preguntas que debes hacerte antes de tomar una decisión
Para terminar: aprender también es tomar el control
Después de tantos años realizando asesoramiento, cada vez tengo más claro que una de las cosas que más necesitamos cuando hablamos de dinero no es recibir más información.
Es entender la información que ya tenemos.
Vivimos rodeados de decisiones financieras.
Y no siempre podemos evitar necesitar ayuda para tomarlas.
Pero sí podemos aprender.
Podemos empezar por nuestra propia situación.
Podemos preguntar.
Podemos reconocer que no entendemos algo.
Podemos aprender una palabra hoy y otra mañana.
Y, poco a poco, construir una base que nos permita mirar nuestras decisiones financieras de otra manera.
Eso es lo que quiero que encuentres en este blog: un lugar desde el que empezar a entender las finanzas sin dar por hecho que ya deberías saberlas.
Porque si nadie te enseñó las bases, empezar desde cero no es empezar tarde. Es simplemente empezar desde donde estás.
